Es difícil hacer esta entrada. Pasaron tantas cosas desde la última vez! Pero vamos por parte:

Finalmente no obtuve la visa para irán en Estambul, pero decidí unirme a Philipp y César de todos modos, cuando lo decidimos pensamos en que si no funcionaba la convivencia, o no lograba seguirles el ritmo, tasa tasa cada uno a su ruta.

Escapamos en Ferri, en un par de minutos cruzamos de continente. Momento especial, si bien es la misma ciudad, saber que llegaste a otro continente en bicicleta te deja pensando.

La primer rodada juntos fue intensa, por el calor, la inclinación de la montaña, y porque al llegar a la cima me invadió una emoción muy fuerte, generada por una mezcla de cosas, es difícil de explicar pero lo voy a intentar. Cuando faltando pocos metros para llegar, los vi parados esperándome y gritando palabras de aliento, me sentí la mujer más afortunada del mundo, pasaron cientos de imágenes por mí mente en pocos segundos. Pude recordar a mis viejos enseñándome a andar en bicicleta, alentandome en algunas carreras, a mí papá nadando conmigo, mí abuelo llamándome Michi, mí tío Álvaro diciéndome “señorita lovatta”, mí hermano de la vida, Claudio, pintando mí departamento, Raulito enseñándome a cambiar rayos y cientos de imágenes más, que me hicieron sentir injusticia, pena, tristeza y desesperación por todas esas mujeres a las que nunca nadie les dijo que eran libres y capaces de hacer lo que se propongan, me pregunté si era posible que tooodos los hombres y mujeres que yo encontrara fueran así de especiales! Lloré a más no poder durante toda la bajada, entre lágrimas y mocos pensaba en que algo debía hacer, que tenía que poder usar toda mí fortuna para al menos sembrar una semillita en algún sueño aplacado por las faltas de respeto, de confianza y la violencia… En eso ando pensando y pensando.

Esa primer noche planeamos acampar, fue difícil encontrar un lugar, asique tuve la genial idea de saltar las rejas de lo que parecía una escuela abandonada sobre el mar, todo iba perfecto hasta que apareció un señor con una bomba de adrenalina en su cara y no dijo que si no nos íbamos llamaría a la policía. Finalmente encontramos a las 12 de la noche un hotel barato y lo suficientemente cómodo como para reírnos y encontrar el culpable de lo sucedido.

Podría contar una anécdota de cada uno de los 26 días que pasamos juntos. Hay cosas que se repiten cada día, como las preguntas que nos hacen un mínimo de tres veces al día, y que seguimos sin entender, por lo que optamos por responder al azar, a veces los nombres, a veces las nacionalidades, a veces el camino recorrido y otras el destino final; o las canciones alegres cada mañana, mis ganas de pegarles a los dos por molestarme antes de ingerir algún alimento, la actividad intensa de ambos en las redes y mí total desconocimiento de la hora, los km que faltaban para el campamento y la distancia a la próxima ciudad. Peeero por suerte mí rueda nos dio la oportunidad de vivir cosas diferentes, tratar de hacer dedo en el medio de la nada, aprender a explicar a un turco que no habla inglés y sin internet, que necesitas una morsa, aprender que Asia no es Europa, que no hay bicicleterías en todos lados, que conseguir un rayo nuevo puede llevarte 500 km, y encontrar un bicicletero competente (según Philipp) puede tomarte 1600 km.

Por otro lado Turquía es preciosa, montañas, rios, cañones, mar, lagos que deleitan los ojos y rompen las piernas. La gente del interior es maravillosa, hospitalarios, curiosos, armables, te ofrecen lo mejor incluso cuando lo único que poseen sea un árbol de moras en la vereda.

Finalmente cumplimos nuestra misión 1800 km, 22000 metros de altimetria en 20 días! Llegar a Capadocia fue como el final de una fase, se mezcla la felicidad y el orgullo de haber llegado, con la tristeza de despedir a César.

Fueron días muy divertidos, intensos, de mucho esfuerzo, cansancio, hambre, ganas de ir al baño, chistes, música, videos, enojos y toooodoooo multiplicado por 3.

Ahora seguimos de a dos, hasta Trabzon, donde esperamos obtener las visas para irán.

En la próxima sabrán si la convivencia resulta bien o si terminamos con un ojo menos!

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2 Comentarios

Virginia Bovo · 20 junio, 2019 en 12:18 pm

En el valor de tu hazaña !! Cuántas cosas vividas. Gracias por compartirlas . Mi deseo que logres tu meta. Un abrazo desde lejos

Liliana · 20 junio, 2019 en 12:23 pm

Gracias por compartir tanta belleza y …espero el libro o documental!!! A seguir rodando, que yo te sigo admirando

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