A ver, a ver.. como describir más de un mes en Alemania, el paso por Uzbequistan y la entrada a Tayikistan, en una sola entrada!

Comencemos por una de las cosas mas importantes: LA BICI… además de recuperarnos emocional y fisicamente, ese tiempo sirvió para que Philipp se tomara el trabajo de armar una bicicleta nueva para mi, buscó minuciosamente partes usadas y nuevas, hasta que finalmente mi Bartola quedo a punti, él feliz de mirar para atras y ver una bici bonita, y en cuanto a mi, a mi me cambió la vida tener una bicicleta cuyo diseño es pensado para esto!

Hubieron días de monotonia, donde pensmientos inusuales comienzan a aflorar, pero tambien hubieron días “normales” para mi, como dormir en un castillo con la hija de uno de los nazis mas famosos de Alemania, quién vive con un monton de personas, entre ellos refugiados de Afganistán, viajeros como nosotros, y su familia. Compartir comida y escuchar historias de vida como esas, me hicieron sentir una enorme FE, si alguien quiere debatir respecto a esa palabra, podemos hacerlo, pero yo en esos días confirmé que somos lo que decidimos hacer con nuestras miserias, que es posible dedicar tu vida a una buena causa, que es posible sanar ayudando a otros, que es posible salir del barro o Afganistan y aprender un nuevo idioma, encontrar trabajo, estudiar, y todo esto sabiendo que tu familia sigue esquivando bombas… Justo cuando en medio de un pais primer mundista, estaba comenzando a sentime rustica, la vida me cachetea, teniendo que sostenerle la mirada llena de lagrimas a Jabad.

Con las alforjas retocadas, llenas de preguntas y miedos nuevos, subimos a un avion con destino a Samarcanda, dejando atras a Teresa (mamá de Philipp), con toda su ternura, fortaleza y miedos.

PUM! aterrizamos nuevamente en un pais musulmán, con gente persa, y todo lo que eso implica… Pero despues de un par de horas volví a sentirme comoda, maravillada y bien recibida por los hospitalarios persas. Aprovechamos a visitar la ciudad, que fué el epicentro de la ruta de la seda, Marco Polo no habla mucho respecto a esta ciudad, pero en su pequeña descripción dice que es simplemente hermosa, y así es. Una vez que nos sentimos a plomo partimos hacia Tayikistan.

PAPÁÁÁ! pasamos la frontera con todo la adrenalina de que los papeles estuvieran bien, de cómo sería la sociedad del otro lado, de armar la carpa nuevamente en lo desconocido.

Una vez más lo que encontré fue simplemente maravilloso, la gente es mucho mas abierta, se nota en el andar de las mujeres, en la forma de hablarle a los hombres, manejar otro idioma, en la curiosidad sin llegar a la invasión, niños felices en todas las calles de los pueblecitos minúsculos.

La primer noche fué difícil, me desperté varias veces, tardamos mucho en encontrar un lugar que nos hicicera sentir comodos. Pero lo pasamos y al otro dia salí a enfrentar las montañas, con alegria pero pensando en mi rodilla, enviandole toda mi energia positiva para que me acompañe en esta aventura… No solo me acompañó si no que me permitió llegar a unos rincones remotos, inhóspitos, hostiles, imponentes, magicos y bellos del planeta. De esos lugares que dan ganas de aspirarlo en uno de esos suspiros profundos, típico del extasis que produce el sentirse en el camino correcto, sentirse envuelta en la paz y la alegria de estar vivo!

Planeamos la ruta para evitar pasar el famoso “túnel de la muerte”, sabiamos que sería muy duro, que nadie, absolutamente nadie toma ese camino, y que era la antigua ruta M 34. Estando en el baile comprendimos la razón por la que nadie circula por ahí, pero también entendí lo priviligiada era de poder verlo y trepar hasta la cima del paso Anzob… en el punto más alto hay una estación meteorologica, donde vive un señor sólo, quien obviamente me estaba esperando, con comida y te caliente, la charla fue mediante google traductor, pero nos hizo saber que dentro de poco empezaria a nevar y que el no podira salir de ese lugar por más de 4 meses, que en esa situación las baterias para la linterna son un problema. Quise regalarle mi linternay un juego de pilas nuevos, pero me dijo que no necesita eso, que lo que necesitaba era algo recargable, asique le regale la luz frontal de mi bicicleta. Paradojicamente al salir de ahí necesité más que nunca esa luz, para pasar por varios tuneles y entrar de noche a la ciudad, pero la satisfaccion de haber ayudado, de haber dejado una marca y devuelto un poco de lo que tanto recibo era tan grande que no importa nada más. Salvo que cada vez que consulte el estado del clima en mí celular, voy a pensar que probablemente esos datos hayan sido tomados en una montaña casi inalcanzable, y hayan sido procesados por un solitario hombre en un poco iluminado y precario escritorio.

En este momento estoy en Dushambe, es la puerta a lo más de lo más, a una de las carreteras más altas del mundo, la más dura, la más fria, la mas caliente, la más hermosa. En un cafe planeando los percursos, analizando las altimetrias, los puntos de agua y en camino a cumplir la importantisima misión que me dio un cicloviajero, compatriota que viene en sentido contrario, debo entregar dos fotos impresas a dos familias que lo han ayudado…

Probablemente la próxima vez que escriba esté fuera de Asia, me quedan solo 2000 km aquí, y espero que esa próxima entrada me haga llorar de emoción al escribirla, espero vivir estos ultimos kilometros con toda la intensidad que acostumbro.

Hoy más que nunca, pienso en lo que solía decirme un amor de invierno: “si es un día, que sea intenso!”. Deseenme fuerzas y alegría!

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iva

mujer, cicloviajera, aventurera, bioquimica.

5 Comentarios

Erica · 27 septiembre, 2019 en 11:59 am

Tremendo relato… tremendas vivencias…te sigo y en cada pedaleada estamos con vos para desearte fuerzas y buena vibra!!!!

zulma · 28 septiembre, 2019 en 12:36 pm

POR AHORA, IVANNA, ESTOY SUMAMENTE AGRADECIDA POR TU TIEMPO EN CONTESSTARME MIS PREGUNTAS. TE QUIERO MUCHO Y SEGUI TU CAMINO NO LO QUIERO INTERRUMPIR. SE FELIZ A TU MANERA QUE QUIZAS QUIEN SABE SI VOS NO TENES LA MAS CERTERA DE LAS VERDADES EN CUANTO A LA FELICIDAD. PENSANDO AQUI EN LA ARGENTINA TODOS LOS PROBLEMAS QUE ESTAMOS PASANDO. BESOS A LA DISTANCIAS Y UN ABRAZO TAMBIEN.

    Ivana · 4 octubre, 2019 en 10:48 am

    No lo sé Zulma! Pero puedo decirte que esta forma de vida funciona para mí… Tal vez el camino para la felicidad está simplemente en mirar a nuestro interior y buscar lo que nos apasiona, e ir por ello. La realidad siempre da pena, pero si estamos en paz con nosotros es más llevadero! Abrazos y gracias por estar ahí siempre!

Carina · 30 septiembre, 2019 en 7:21 pm

Ya estaba ansiosa esperando tu relato! sin conocerte te admiro tanto!!! desde aquí todas las fuerzas y bendiciones del mundo!!!

edgardo · 13 noviembre, 2019 en 10:44 am

QUE GRAN MUJER TE ADMIRO !!! FELICITACIONES

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